El calor que recorre
por la almohada
y tú
que ríes en plena
calle, caes
y yo,
que retumbo en
las dorsales
duelo, como duelen
las resacas. Creo,
como se cree
en los estigmas
y tú, que piensas
en el blanco
como las marionetas
que respiran
de otros
y yo, que no te
doy aire
y pienso, como
piensan los puntos.
En suspensivo.
martes, 23 de febrero de 2016
miércoles, 22 de julio de 2015
Aquí, y estar.
La soledad del bus a las 3 de la noche
me recuerda que no hay que alterarse.
Que los silencios enorgullecen la persona y
el ruido,
mas que hacernos grandes,
nos destruye.
Construimos un par de acantilados
a orillas del Sena,
a París la recuerdo en tu espalda
y suenan los Beatles en tu boca.
Revoltosa es.
Resiliencia paso a paso.
Costumbres de ojalata que nos dejan a 3 pasos de llegar.
Pero llegamos.
A rastras.
Las ratas son cuando no estamos.
Y por eso caer es necesario para disparar.
Sujetarse fuerte a los asientos y aullar como forma de vida.
Todas lucharon por todos y alguno luchó por todas.
Y que pena salir
y recordar una nube roja
en las entrañas
de los horizonte
de los olvidados.
me recuerda que no hay que alterarse.
Que los silencios enorgullecen la persona y
el ruido,
mas que hacernos grandes,
nos destruye.
Construimos un par de acantilados
a orillas del Sena,
a París la recuerdo en tu espalda
y suenan los Beatles en tu boca.
Revoltosa es.
Resiliencia paso a paso.
Costumbres de ojalata que nos dejan a 3 pasos de llegar.
Pero llegamos.
A rastras.
Las ratas son cuando no estamos.
Y por eso caer es necesario para disparar.
Sujetarse fuerte a los asientos y aullar como forma de vida.
Todas lucharon por todos y alguno luchó por todas.
Y que pena salir
y recordar una nube roja
en las entrañas
de los horizonte
de los olvidados.
martes, 5 de mayo de 2015
De cero a mar.
Cuando decides empezar de cero
y te buscas en cada rincón.
Y no te encuentras
y el colapso se forma en tu cabeza,
y en tu piel
la tempestad.
Cuando el cero se vuelve mil
y todo eso.
Acabo de llegar,
y no pienso irme.
Y toda esa mierda.
Y todas esas ganas.
Y todo eso.
Bienvenido a mi universo.
Mis pasos te guían
en un camino que nadie sabe dónde coño acaba
-ni siquiera yo-
pero aquí estamos.
Algún final tendrá.
Pero no me preocupo en encontrarlo.
Ya llegará.
Que sepáis que yo no tengo prisa.
No pasa el tiempo en mis pies.
Ni en mis manos.
Mis ojos pestañean con tantas ganas y con tanta rapidez
que me duelen los ojos,
y caigo en eso llamado
océano
de
lágrimas.
Aprovecho.
Me echo a dormir en el agua.
Me siento agua.
Y ahora
no quiero volver.
Por cierto,
no me toquéis.
Soy la fragilidad escondida en una piedra.
y te buscas en cada rincón.
Y no te encuentras
y el colapso se forma en tu cabeza,
y en tu piel
la tempestad.
Cuando el cero se vuelve mil
y todo eso.
Acabo de llegar,
y no pienso irme.
Y toda esa mierda.
Y todas esas ganas.
Y todo eso.
Bienvenido a mi universo.
Mis pasos te guían
en un camino que nadie sabe dónde coño acaba
-ni siquiera yo-
pero aquí estamos.
Algún final tendrá.
Pero no me preocupo en encontrarlo.
Ya llegará.
Que sepáis que yo no tengo prisa.
No pasa el tiempo en mis pies.
Ni en mis manos.
Mis ojos pestañean con tantas ganas y con tanta rapidez
que me duelen los ojos,
y caigo en eso llamado
océano
de
lágrimas.
Aprovecho.
Me echo a dormir en el agua.
Me siento agua.
Y ahora
no quiero volver.
Por cierto,
no me toquéis.
Soy la fragilidad escondida en una piedra.
viernes, 24 de abril de 2015
Él quería; yo solo.
Se me apaga la piel cuando las luces deciden encenderse
por eso de que yo soy más de noche y oscuridad.
por eso de que yo soy más de noche y oscuridad.
Los pétalos caen al suelo,
uno a uno,
y golpean
llorosas las baldosas.
La marca del papel
me recuerda
que te echo de menos,
y que vuelas tan alto
que no puedo alcanzarte.
que te echo de menos,
y que vuelas tan alto
que no puedo alcanzarte.
Estamos tan tontos
riéndonos de todo tanto
que nos olvidamos
de revolotear y remolonear
en una misma cama.
riéndonos de todo tanto
que nos olvidamos
de revolotear y remolonear
en una misma cama.
Tienes una foto preciosa
en la sonrisa
y una bonita bandera
en las espaldas.
en la sonrisa
y una bonita bandera
en las espaldas.
No vi
nunca
algo tan hermoso
como tu risa
al caer la mañana,
colándose un rayo de luz
nunca
algo tan hermoso
como tu risa
al caer la mañana,
colándose un rayo de luz
por entre las sábanas.
Me quedé ciega.
Y no fue por el sol.
Y no fue por el sol.
Él solo quería volar un rato,
yo recorrer el mundo a su lado.
Él solo quería pasear y descansar,
yo quería correr y no parar.
yo quería correr y no parar.
Y ser con él,
y lo último que conseguí
se resumió en
"nos veremos pronto,
dejando que el destino
nos encuentre
en el mismo sitio,
a la misma hora".
dejando que el destino
nos encuentre
en el mismo sitio,
a la misma hora".
Y sin los mismos besos.
domingo, 4 de enero de 2015
Azul-amarillo
Soy una experta en meteduras de pata con tu nombre. Por eso dejé de nombrarte. También para dejar de pensar en ti y en tu color azul-amarillo.
Eres el aullido del lobo que suena a las 12 una noche de luna llena. Tras eso, todo silencio. Envuelves oídos que lo que de verdad quieren son ruidos ensordecedores que les llenen la cabeza de ideas y no de vacíos. De tus vacíos.
Sobrevuelas con alas de plumas blancas cegadoras y te alejas como si nada, sin siquiera mirar atrás y ver el destrozo que has formado en cada centímetro de mi piel. Has desordenado los lunares y aún no han encontrado su sitio. Has revuelto el pelo y sigue sin ser el de siempre. Has gritado mi nombre y este, ahora, no hace caso más que a ti, y ya no estás.
Te he dicho que sí muchas veces y nunca me escupí ningún no. Creo que eso te dio fuerzas para correr sin mi, para correr y dejarme atrás. Para correr y no darte cuenta de que no podía seguirte el ritmo. Para correr y no ver como me iba apagando poco a poco. Disparaste una bala perdida y no acabó en otro sitio más que en mis tobillos. Ahí se acopló y susurro que no corriera, que él no quería que corriera más, que yo no tenía fuerzas, que el barrio alto te quedaba muy lejos y el mar en la frontera entre todo y nada.
Un hilo de sangre, recuerdo,
me pasó desde los ojos hasta los dedos.
Escupí algo así como
"vuelve"
pero no dijiste nada,
ni siquiera miraste atrás.
Si lo hubieras hecho habrías visto que acababa de cortar las alas que había conseguido que surgieran cuando ni siquiera sabía que podía volar.
Soy esa que se cubrió las espaldas con una armadura a prueba de quemaduras y no lo sabía hasta que te fuiste. Cuando todo se cubrió de tristeza y Roma ya no estaba delante. París se había esfumado. Y yo te esperaba.
"¿Quedamos en tu herida o en la mía?" (Carlos Salem)
Sobreviví a base de querer verte y no olvidarte.
Te quedaste ahí plantado cuando lo intenté.
Me olvidé de todo, y las heridas se hicieron cada vez más grandes.
Los días pasaban
y no quedaba más
que una espina
a punto de explotar
un globo
lleno de
espacio
sin estrellas
que estaban
a punto
de explotar
para olvidarse
de todo
su alrededor.
Explotan a mi lado pompas de jabón que destruyen poco a poco la tela de mi ropa. Me quedo desnuda, ante ti, tiritando de frío y tú ahí, mirando hacia otro lado. Mirando a otro culo que anda demasiado lejos para tenerlo todos los días.
Llevas los ojos pintados de lágrimas y construyes con cada respiración un océano verde-amarillo.
Eres todo y eres nada. Te lloro hoy, tras saber que no hablar contigo es algo así como dejar de vivir minuto a minuto.
Descorcho una botella y bebo de la copa que dejaste vacía cuando huiste sin decir a donde ibas.
Apareciste en una playa que te llenaba tanto que yo, a su lado, no era más que una charca con ranas curioseando. Le escribiste el universo y a mi, di gracias pro eso, me regalaste una sonrisa. Que puta ironía eso de que eres igual que todos pero no. Que sabré yo de querer a alguien si cuando me pongo los tacones se me cae el alma al suelo si no estás.
Porque ya no estás ni cuando estoy riendo.
Que puta ironía eso de querer tenerte aquí y saber que tú quieres estar con ella, a 400 kilómetros y disparándole al corazón. A ella, seguro, aún no la has matado.
Pero a mí sí.
Y aquí sigo, como si supiera sobrevivir en un universo sin tu calma al otro lado de las palabras que nos separan.
Ya no volveré a
estar en tu coche
esperando a que
me lleves a casa
y me ofrezcas otra
con sabor a mar.
Eres el aullido del lobo que suena a las 12 una noche de luna llena. Tras eso, todo silencio. Envuelves oídos que lo que de verdad quieren son ruidos ensordecedores que les llenen la cabeza de ideas y no de vacíos. De tus vacíos.
Sobrevuelas con alas de plumas blancas cegadoras y te alejas como si nada, sin siquiera mirar atrás y ver el destrozo que has formado en cada centímetro de mi piel. Has desordenado los lunares y aún no han encontrado su sitio. Has revuelto el pelo y sigue sin ser el de siempre. Has gritado mi nombre y este, ahora, no hace caso más que a ti, y ya no estás.
Te he dicho que sí muchas veces y nunca me escupí ningún no. Creo que eso te dio fuerzas para correr sin mi, para correr y dejarme atrás. Para correr y no darte cuenta de que no podía seguirte el ritmo. Para correr y no ver como me iba apagando poco a poco. Disparaste una bala perdida y no acabó en otro sitio más que en mis tobillos. Ahí se acopló y susurro que no corriera, que él no quería que corriera más, que yo no tenía fuerzas, que el barrio alto te quedaba muy lejos y el mar en la frontera entre todo y nada.
Un hilo de sangre, recuerdo,
me pasó desde los ojos hasta los dedos.
Escupí algo así como
"vuelve"
pero no dijiste nada,
ni siquiera miraste atrás.
Si lo hubieras hecho habrías visto que acababa de cortar las alas que había conseguido que surgieran cuando ni siquiera sabía que podía volar.
Soy esa que se cubrió las espaldas con una armadura a prueba de quemaduras y no lo sabía hasta que te fuiste. Cuando todo se cubrió de tristeza y Roma ya no estaba delante. París se había esfumado. Y yo te esperaba.
"¿Quedamos en tu herida o en la mía?" (Carlos Salem)
Sobreviví a base de querer verte y no olvidarte.
Te quedaste ahí plantado cuando lo intenté.
Me olvidé de todo, y las heridas se hicieron cada vez más grandes.
Los días pasaban
y no quedaba más
que una espina
a punto de explotar
un globo
lleno de
espacio
sin estrellas
que estaban
a punto
de explotar
para olvidarse
de todo
su alrededor.
Explotan a mi lado pompas de jabón que destruyen poco a poco la tela de mi ropa. Me quedo desnuda, ante ti, tiritando de frío y tú ahí, mirando hacia otro lado. Mirando a otro culo que anda demasiado lejos para tenerlo todos los días.
Llevas los ojos pintados de lágrimas y construyes con cada respiración un océano verde-amarillo.
Eres todo y eres nada. Te lloro hoy, tras saber que no hablar contigo es algo así como dejar de vivir minuto a minuto.
Descorcho una botella y bebo de la copa que dejaste vacía cuando huiste sin decir a donde ibas.
Apareciste en una playa que te llenaba tanto que yo, a su lado, no era más que una charca con ranas curioseando. Le escribiste el universo y a mi, di gracias pro eso, me regalaste una sonrisa. Que puta ironía eso de que eres igual que todos pero no. Que sabré yo de querer a alguien si cuando me pongo los tacones se me cae el alma al suelo si no estás.
Porque ya no estás ni cuando estoy riendo.
Que puta ironía eso de querer tenerte aquí y saber que tú quieres estar con ella, a 400 kilómetros y disparándole al corazón. A ella, seguro, aún no la has matado.
Pero a mí sí.
Y aquí sigo, como si supiera sobrevivir en un universo sin tu calma al otro lado de las palabras que nos separan.
Ya no volveré a
estar en tu coche
esperando a que
me lleves a casa
y me ofrezcas otra
con sabor a mar.
miércoles, 15 de octubre de 2014
Sin sentido y sin llorar.
Reescribir una vieja carta
y cambiar un nombre por el tuyo.
Reescribirte, solo reescribirte para que vuelvas.
Y no saltarme ninguna coma.
Ningún punto.
Ningún acento será lo único que me pida.
y cambiar un nombre por el tuyo.
Reescribirte, solo reescribirte para que vuelvas.
Y no saltarme ninguna coma.
Ningún punto.
Ningún acento será lo único que me pida.
Cantarte los abrazos y reventarte a besos.
Decirte "hola", y llorarte a la espalda.
Sentir una caída de las bonitas
y olvidarme de que te irás.
Decirte "hola", y llorarte a la espalda.
Sentir una caída de las bonitas
y olvidarme de que te irás.
Vete, pero siempre sabiendo que volverás.
Que volveré.
O vete tú a saber quién de los dos se
perderá en el camino.
Que volveré.
O vete tú a saber quién de los dos se
perderá en el camino.
Si soy yo, no hace falta que vengas a buscarme.
Pero si eres tú,
por favor,
déjame recorrerme el mundo
y encontrarte,
sentado,
mirando la gente pasar,
esperando a que llegase.
Pero si eres tú,
por favor,
déjame recorrerme el mundo
y encontrarte,
sentado,
mirando la gente pasar,
esperando a que llegase.
Llegaré,
corriendo, cansada, sin sentido y sin llorar.
corriendo, cansada, sin sentido y sin llorar.
Pero solo si,
por favor,
me dejas ir a buscarte.
por favor,
me dejas ir a buscarte.
domingo, 10 de agosto de 2014
Es fácil
Una hoja rebota
entre las tinieblas
de unos ojos
que no ven,
pero observan.
Una hoja cae
sobre los pasos
vacíos,
de alguien que corre
y no anda.
La misma hoja
vuela.
Escapa.
Decide mandar a tomar por culo al mundo
y ser libre.
Decide que es fácil.
Y al ser fácil,
ya no mira con otros ojos,
solo mira con los suyos;
ya no besa con otros labios,
solo con los suyos;
ya no acaricia con otras manos,
solo con las suyas.
Es fácil.
Es muy fácil cuando
te da tanta paz que
apenas te das cuenta
del paso del tiempo
a tu al rededor.
Es muy fácil cuando
piensas menos de lo
que crees, cuando
actúas más de lo
que te imaginas.
Es fácil.
Muy, muy fácil.
entre las tinieblas
de unos ojos
que no ven,
pero observan.
Una hoja cae
sobre los pasos
vacíos,
de alguien que corre
y no anda.
La misma hoja
vuela.
Escapa.
Decide mandar a tomar por culo al mundo
y ser libre.
Decide que es fácil.
Y al ser fácil,
ya no mira con otros ojos,
solo mira con los suyos;
ya no besa con otros labios,
solo con los suyos;
ya no acaricia con otras manos,
solo con las suyas.
Es fácil.
Es muy fácil cuando
te da tanta paz que
apenas te das cuenta
del paso del tiempo
a tu al rededor.
Es muy fácil cuando
piensas menos de lo
que crees, cuando
actúas más de lo
que te imaginas.
Es fácil.
Muy, muy fácil.
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