Hoy me he levantado
con ganas de verte.
Estamos en un octubre tan frío
que no recuerdo ni por qué estoy aquí.
Antes eran tus manos
las que me prometían calor eterno.
Ahora dudo de ellas. No las creo
porque me fallaron demasiadas veces.
Hoy me he levantado
con ganas de besarte.
Pero estás tan lejos que no me explico
ni como me acuerdo de ti.
Pero lo hago,
por que tu recuerdo me hace
sentirte aquí.
Y por eso me he levantado
con ganas de besarte.
Hoy me he levantado,
y he querido abrazarte
al darme la vuelta en la cama.
Y no he podido,
y me he derrumbado.
Se me han caído encima
las paredes de la casa
que construimos
llenas de sueños.
Hoy me he levantado
con ganas de comerme el mundo,
y solo me he comido hostias del destino.
De ese destino que quiso que te fueras.
Que quiso que me dejaras caer
y no me ayudaras a levantarme.
Ya han pasado un par de días,
y me he levantado
con ganas de echarle
un pulso a la vida.
De levantarme con el pie izquierdo
y que parezca que es el derecho.
De terminar todo bien
aunque me fuera mal.
Hoy me he levantado
queriendo jugar un partido
a vida o muerte
contra la Vida y contra la Muerte.
Queriendo mirar por la ventana
todo el mundo
por muchos edificios que haya
de por medio.
Hoy me he levantado
con ganas de ponerme tu piel
como abrigo.
Hoy me he levantado
con ganas de
vestirme
de
ti.
jueves, 7 de noviembre de 2013
sábado, 2 de noviembre de 2013
De derrumbamientos y caídas.
"Esta es la historia de un derrumbamiento"
De ver como ves la vida caer ante tus ojos y no tienes fuerza, ni ganas, ni ovarios de elevarla.
Dejamos el grifo abierto, y no nos dimos cuenta de la inundación que formamos.
Y ahí quedó.
Ninguno de los dos se atrevió a mojarse.
Ninguno de los dos quiso mojarse.
Por eso las mantas del sofá se fueron detrás tuya cuando te fuiste.
Te echaban de menos.
Se quedaron sin nadie a quién cubrir,
y murieron.
Murieron, también, los desayunos a pares (ya no hago café para dos).
Y, como ya dije, siempre me sobra para ti.
Tengo en casa un cepillo de dientes por si te apetece volver.
Una cama que lleva tu nombre.
Una ventana con vistas que intentan parecerse a la perfección de tu cuerpo desnudo,
pero no lo logra.
Por que no hay nada más perfecto que tú,
tumbado,
fumando,
esperando ver la vida pasar.
Y tanto esperaste, que me cansé de esperar a tu lado.
Me cansé de sentirme inútil ante los ojos de la vida,
viendo como la muerte se acerca,
y no hago más que sentarme a tu lado a esperarla.
No permitiste que me quedara.
No te dijiste "haz algo para que no se vaya".
Y por eso, ahora,
las heridas sangran más que nunca.
Las remendamos tantas veces que ya no queda sitio para más remiendos.
Y expulsan sangren, vísceras, odio.
Amor.
Por eso, cariño,
empecé a soñar con un cielo en otro cuerpo.
Un cielo que poseyera más que pulmones llenos de maría y hachís.
Que le sonría a la vida y haga lo posible por superar cada una de las derrotas.
Que rompa los esquemas de la vida y busque maneras inverosímiles y escépticas de pegarlos.
Que suspire al caminar.
Que no llore con la lluvia pero sí lo haga con el sol.
Que sea mi yo, pero al revés.
Yo seré su yo, pero a la inversa.
Ya no hago café para dos; ni una cama de 2 por 2; ni comida para ti; ni escribo por ti.
Pero, a pesar de las heridas abiertas y de las sonrisas rotas,
hago café para mí y me sobra para ti;
hago una cama de 90 por 60, en la que puedo hacerte un hueco;
hago comida para mí y para ti.
Todavía escribo por ti, además de por mí.
Y eso, que yo, lloro con la lluvia y río con el sol.
miércoles, 23 de octubre de 2013
Tú.
Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que te vi,
que los inviernos son más fríos,
los veranos más calurosos,
las noches tienen menos estrellas
y los días son más grises.
Nunca pensé ahogarme en el mar,
solo pensaba en ahogarme en tus labios.
Pensé en mirar tu espalda,
recorrerla como más me gusta,
rozándote.
No sabía cómo,
pero cada recorrido que hacía sola
era una puñalada en la espalda.
Tú ya no estabas aquí,
tu cuerpo ya no me abrazaba.
Me volvía loca
intentando explicar
como coño hacías
para volverme loca.
Te fuiste,
te fuiste con ella
y yo
no sabía que hacer.
Caminaba sola
por esas calles que tú y yo
recorrimos juntos.
Bolas de fuego salían de mi cabeza,
intentando apartar
a toda esa gente que me estorbaba
y se creían que nuestras calles
eran suyas.
No se daban cuenta de
la cantidad de pactos
firmados con besos que
fuimos dejando en cada baldosa.
Te echo de menos.
Te echo de menos.
Te echo de menos.
Nunca supe como decírtelo a la cara
por que no tenía fuerzas
ni para mirarte a los ojos.
Poco a poco me fui quedando sin fuerzas
desde que te fuiste.
Y aún me pregunto
en qué instante decidí volver
detrás de ti.
Lo siento.
Te echo de menos.
Me gustaría volver
a mirarte a los ojos
y decirte lo más bonito
que puedas escuchar en la vida.
"Tú".
"Tú"
es lo más bonito.
Abarcas todas las palabras.
"Tú"
llenas de amor cada esquina.
"Tú"
reduces a trocitos muy muy pequeños las tristezas.
Engrandeces las alegrías.
Si hay que llorar, lloras.
Si hay que reír, ríes.
Si hay que pensar, piensas.
Si hay que querer, quieres.
Pero ya no me quieres a mí.
"Tú"
dejó de ser la palabra más hermosa
el día que cruz´la puerta con su maleta.
"Tú"
dejó de existir
el día que la vi con otra.
Con ella.
No seré la chica más perfecta del mundo.
Pero te juro que nadie te va a querer como yo te quise.
que los inviernos son más fríos,
los veranos más calurosos,
las noches tienen menos estrellas
y los días son más grises.
Nunca pensé ahogarme en el mar,
solo pensaba en ahogarme en tus labios.
Pensé en mirar tu espalda,
recorrerla como más me gusta,
rozándote.
No sabía cómo,
pero cada recorrido que hacía sola
era una puñalada en la espalda.
Tú ya no estabas aquí,
tu cuerpo ya no me abrazaba.
Me volvía loca
intentando explicar
como coño hacías
para volverme loca.
Te fuiste,
te fuiste con ella
y yo
no sabía que hacer.
Caminaba sola
por esas calles que tú y yo
recorrimos juntos.
Bolas de fuego salían de mi cabeza,
intentando apartar
a toda esa gente que me estorbaba
y se creían que nuestras calles
eran suyas.
No se daban cuenta de
la cantidad de pactos
firmados con besos que
fuimos dejando en cada baldosa.
Te echo de menos.
Te echo de menos.
Te echo de menos.
Nunca supe como decírtelo a la cara
por que no tenía fuerzas
ni para mirarte a los ojos.
Poco a poco me fui quedando sin fuerzas
desde que te fuiste.
Y aún me pregunto
en qué instante decidí volver
detrás de ti.
Lo siento.
Te echo de menos.
Me gustaría volver
a mirarte a los ojos
y decirte lo más bonito
que puedas escuchar en la vida.
"Tú".
"Tú"
es lo más bonito.
Abarcas todas las palabras.
"Tú"
llenas de amor cada esquina.
"Tú"
reduces a trocitos muy muy pequeños las tristezas.
Engrandeces las alegrías.
Si hay que llorar, lloras.
Si hay que reír, ríes.
Si hay que pensar, piensas.
Si hay que querer, quieres.
Pero ya no me quieres a mí.
"Tú"
dejó de ser la palabra más hermosa
el día que cruz´la puerta con su maleta.
"Tú"
dejó de existir
el día que la vi con otra.
Con ella.
No seré la chica más perfecta del mundo.
Pero te juro que nadie te va a querer como yo te quise.
miércoles, 16 de octubre de 2013
Hoy, tanto tiempo después.
Cuando la poesía ya no me sirve para desahogarme, tengo que utilizar la prosa. O al menos, debo intentarlo. Como escribió mi pequeña Irene, "Recurro a la prosa, para no sé qué le quiero decir y ya no sé como".
La última vez que supe de ti fue hace tanto tiempo que ni sabría decirte cuando fue. Solo recuerdo que en esa última conversación que tuvimos, se me cayó el mundo encima.
O las paredes de la casa que creía construir contigo.
O las ideas de futuro que tenía en mi cabeza. Y en todas esas ideas aparecías tú. Sonriendo. Siempre sonriendo. Llegando a corretear por el campo con los dos niños que pensamos en tener. Pero ahí quedó todo. En simples sueños que rompimos a hostias contra la vida por ilusionarme. Por que solo me ilusioné yo, pero ambos rompimos los sueños.
Ahora, cuando veo las fotos que tantas veces nos pasamos, me pregunto qué es de ti.
Me masturbo, y al terminar me hago prometerme que borraré las fotos. Para no saber más de ti. Al final nunca lo hago. He de dejar de hacerme ese tipo de promesas. Sé que no las voy a cumplir. Por eso he decidido preguntarme si debería volver a saber de ti, saber como te va la vida. Me pregunto todos los días desde que te fuiste "¿qué tal habrá dormido?", "¿estará bien?". Y me faltan cojones para preguntártelo de verdad.
Cada vez que follo, por que dejé de hacer el amor hace mucho tiempo, pienso en todos esos polvos que tú y yo nos perdimos. Distancia, dicen algunos. Falta de ganas por parte de alguien, digo yo.
Tú y yo nunca follamos, ni hicimos el amor. Ni si quiera pude darte un misero beso, pero a veces, el amor no hace falta demostrarlo con señales. Era hablarte por teléfono y llorar felicidad por todo mi cuerpo. Tú sabes a qué me refiero.
Hoy, tanto tiempo después, he vuelto a verte de nuevo, en fotos, como siempre. He vuelto a leerte. No me preguntes por qué, pero lo he hecho. Y mientras te leía, he vuelto a llorar. He recordado todos esos viajes que quisimos hacer y nunca hicimos. O todas esas visitas que tuve pensadas. Visitas sorpresa. Visitas guiadas. Visitas con besos. Con caricias. Con sexo.
A pesar de todo, quiero darle las gracias. Con él supe lo que era querer a alguien de verdad. Supe lo que de verdad duele la distancia. Supe lo que es levantarse cada mañana con una sonrisa solo por saber que, aunque no estuviese a mi lado, estaba ahí.
No sabéis lo que es despertar, hablarle, y que 1 segundo después me hablase.O despertar, y ver que él ya estaba pensando en mí. No sabéis lo que es sonreír día tras día solo por alguien.
Hoy, ahora, después de tanto tiempo sin saber de ti, quiero darte las gracias por esos días que se convirtieron en meses que se convirtieron en un año.
Un año que, espero que sepas, no lo olvidaré jamás.
Ni las promesas que nos hicimos.
Gracias.
La última vez que supe de ti fue hace tanto tiempo que ni sabría decirte cuando fue. Solo recuerdo que en esa última conversación que tuvimos, se me cayó el mundo encima.
O las paredes de la casa que creía construir contigo.
O las ideas de futuro que tenía en mi cabeza. Y en todas esas ideas aparecías tú. Sonriendo. Siempre sonriendo. Llegando a corretear por el campo con los dos niños que pensamos en tener. Pero ahí quedó todo. En simples sueños que rompimos a hostias contra la vida por ilusionarme. Por que solo me ilusioné yo, pero ambos rompimos los sueños.
Ahora, cuando veo las fotos que tantas veces nos pasamos, me pregunto qué es de ti.
Me masturbo, y al terminar me hago prometerme que borraré las fotos. Para no saber más de ti. Al final nunca lo hago. He de dejar de hacerme ese tipo de promesas. Sé que no las voy a cumplir. Por eso he decidido preguntarme si debería volver a saber de ti, saber como te va la vida. Me pregunto todos los días desde que te fuiste "¿qué tal habrá dormido?", "¿estará bien?". Y me faltan cojones para preguntártelo de verdad.
Cada vez que follo, por que dejé de hacer el amor hace mucho tiempo, pienso en todos esos polvos que tú y yo nos perdimos. Distancia, dicen algunos. Falta de ganas por parte de alguien, digo yo.
Tú y yo nunca follamos, ni hicimos el amor. Ni si quiera pude darte un misero beso, pero a veces, el amor no hace falta demostrarlo con señales. Era hablarte por teléfono y llorar felicidad por todo mi cuerpo. Tú sabes a qué me refiero.
Hoy, tanto tiempo después, he vuelto a verte de nuevo, en fotos, como siempre. He vuelto a leerte. No me preguntes por qué, pero lo he hecho. Y mientras te leía, he vuelto a llorar. He recordado todos esos viajes que quisimos hacer y nunca hicimos. O todas esas visitas que tuve pensadas. Visitas sorpresa. Visitas guiadas. Visitas con besos. Con caricias. Con sexo.
A pesar de todo, quiero darle las gracias. Con él supe lo que era querer a alguien de verdad. Supe lo que de verdad duele la distancia. Supe lo que es levantarse cada mañana con una sonrisa solo por saber que, aunque no estuviese a mi lado, estaba ahí.
No sabéis lo que es despertar, hablarle, y que 1 segundo después me hablase.O despertar, y ver que él ya estaba pensando en mí. No sabéis lo que es sonreír día tras día solo por alguien.
Hoy, ahora, después de tanto tiempo sin saber de ti, quiero darte las gracias por esos días que se convirtieron en meses que se convirtieron en un año.
Un año que, espero que sepas, no lo olvidaré jamás.
Ni las promesas que nos hicimos.
Gracias.
domingo, 13 de octubre de 2013
Ya no tengo pornopesadillas.
No volveré a poner la tele a las 4 de la tarde
para ver esos programas de "periomierdas".
No soportaré más gente que no mira por los demás,
que solo mira para si misma.
No cerraré los ojos por la noche
por si acaso sueño pesadillas.
Ya no tengo pornopesadillas.
Como tú ya no estás en ellas,
ahora solo son pesadillas a secas.
para ver esos programas de "periomierdas".
No soportaré más gente que no mira por los demás,
que solo mira para si misma.
No cerraré los ojos por la noche
por si acaso sueño pesadillas.
Ya no tengo pornopesadillas.
Como tú ya no estás en ellas,
ahora solo son pesadillas a secas.
lunes, 30 de septiembre de 2013
"Y joder, que guarrada sin ti"
"Llegar a la cama y joder, que guarrada sin ti"
es la frase de una canción
de no sé quién,
de hace no sé cuánto,
pero me da la sensación
de haberla escrito yo,
hoy,
ahora,
por que no estás.
He entrado por la puerta,
y todas las luces estaban apagadas.
No había nadie en casa.
No estaba ni la tele puesta.
El cielo no se ilumina,
por las noches,
las estrellas
ni se asoman a mi ventana.
Tienen miedo,
de mi,
de mi rabia,
de hacerme llorar
por no volver a verte.
Las pocas luces que hay en casa
las apago,
para intentar figurarme tu silueta
al otro lado de la cama.
De pie.
Mirándome.
Pero no lo consigo.
Porque te fuiste.
"Y joder, que guarrada sin ti"
es la frase de una canción
de no sé quién,
de hace no sé cuánto,
pero me da la sensación
de haberla escrito yo,
hoy,
ahora,
por que no estás.
He entrado por la puerta,
y todas las luces estaban apagadas.
No había nadie en casa.
No estaba ni la tele puesta.
El cielo no se ilumina,
por las noches,
las estrellas
ni se asoman a mi ventana.
Tienen miedo,
de mi,
de mi rabia,
de hacerme llorar
por no volver a verte.
Las pocas luces que hay en casa
las apago,
para intentar figurarme tu silueta
al otro lado de la cama.
De pie.
Mirándome.
Pero no lo consigo.
Porque te fuiste.
"Y joder, que guarrada sin ti"
No hay nada más insano.
Me preguntaste que
qué coño me metía.
Y te respondí
que me metía
todo
de ti.
No hay nada más insano
ni jodidamente vicioso
que tu olor
entrando en mi.
Soy de orgasmos
difíciles,
pero tú los haces
demasiado fáciles.
Sangraremos líquidos extraños
por habernos quedado sin sangre.
Por habernos chupado la sangre.
Por habernos robado la sangre.
Perderemos la conciencia
por llenarnos de placeres
experimentados en los suburbios
de la mente.
Por eso me quedo aquí,
contigo,
esperando
que el infierno
acepte a gente
que podría estar en el cielo,
pero no quiere.
qué coño me metía.
Y te respondí
que me metía
todo
de ti.
No hay nada más insano
ni jodidamente vicioso
que tu olor
entrando en mi.
Soy de orgasmos
difíciles,
pero tú los haces
demasiado fáciles.
Sangraremos líquidos extraños
por habernos quedado sin sangre.
Por habernos chupado la sangre.
Por habernos robado la sangre.
Perderemos la conciencia
por llenarnos de placeres
experimentados en los suburbios
de la mente.
Por eso me quedo aquí,
contigo,
esperando
que el infierno
acepte a gente
que podría estar en el cielo,
pero no quiere.
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