miércoles, 1 de junio de 2016

Extensiones II

Me he visto con las manos atadas.
Acorralada entre espinos
y sin apenas fuerzas para caminar.

He resumido mi vida
como si fuera un cómic
y acabada estuve por el malo de la historia.

Y resurgí de las cenizas.
Resbale como lo hacen las canicas
al caer por las escaleras.
Hice ruido con cada pisada por querer
mostrar
que he llegado
y que me queda mucho por andar.
He llorado lágrimas de cal viva
y así acabé con mi dolor,
He reído
y un canario me hacía un soliloquio de fondo
acabando con cada silencio
que había entre risa y risa.

Aposté por lo que menos confiaba
y me escupió en la cara
la maldad
incrustada
en un cobijo.

Por brazos tengo ramas
con astillas
incrustadas en la calma.
Las piernas convertidas en asfalto.
Y yo, quieta,

Aprendí que la sonrisa
  -a veces-
es lo único que nos queda.

Pero siempre es lo más bonito que nos llena.

domingo, 22 de mayo de 2016

Extensión I

Caen piedras entre los acantilados
y la soberbia es la única que está en pie.

Soy la que corre,
la que mira a través de las hojas de los claveles,
la que se ríe en el río bañándose desnuda,
corriendo al son del viento
que rueda por mi piel
y se opone al frío del invierno.

Crezco entre lirios y palabras,
la música se escapa de los labios de los que deciden
mostrarme las agallas que tienen
para seguir adelante,
arando un suelo lleno de mala hierba
y buscando la salida
voz en mano.

Navegamos, unidos,
al sin fin de la esperanza mientras salimos a flote,
mientras nos vemos
-riendo-
como si mañana no fuera a crecernos la piel,
como si ayer no hubiera pasado,
como si hoy fuésemos los únicos.

Es tarde y nos encontramos
bebiendo cerveza de la misma botella
nos encontramos hablando sobre el ser y el existir.
Sobre la belleza de la verdad
y la piel rozando el suelo.
Sobre la soledad rodeados.
Sobre el huir juntos,
sin saber a donde,

pero huir...


martes, 12 de abril de 2016

Noite.

Duermo acorralada entre la almohada y un peluche.
Pienso
y creo en el devenir de miradas
gritandose las más grandes burlas
las miserias indoloras
los tributos a las noches
Y los recuerdos enquistados en la lengua.

Duermo acorralada entre un peluche y tu memoria
a mi lado
doliendo
un abrazo y un vacío.
Una risa entre
los más altos trigales
y yo, pequeña,
mirando al centro de mi ser
me veo llena de miedos
que buscan la escapatoria más difícil.

Y yo, pequeña,
llena de dudas,
corro como corre el viento a estas alturas,
caigo como cae la piedra del barranco,
salto como saltan las piedras sobre el río,
y lloro como lloran las cataratas.

Yo, pequeña,
cedo a mis instintos el ser libre
ante mi misma,
el saber e irme.
El quedarme y ser.

Cedo, como ceden los pasos al dejar la tierra
o las aguas al secarse el río
o las plantas al morir el sol.

Acorralada y vacía entre un peluche y la almohada.

Pequeña, clamando a la noche que
se lleve el insomnio que
-hoy-
no me deja dormir.

martes, 23 de febrero de 2016

En punto.

El calor que recorre
por la almohada
y tú
que ríes en plena
calle, caes
y yo,
que retumbo en
las dorsales
duelo, como duelen
las resacas. Creo,
como se cree
en los estigmas
y tú, que piensas
en el blanco
como las marionetas
que respiran
de otros
y yo, que no te
doy aire
y pienso, como
piensan los puntos.

En suspensivo.

miércoles, 22 de julio de 2015

Aquí, y estar.

La soledad del bus a las 3 de la noche
me recuerda que no hay que alterarse.
Que los silencios enorgullecen la persona y
el ruido,
mas que hacernos grandes,
nos destruye.

Construimos un par de acantilados
a orillas del Sena,
a París la recuerdo en tu espalda
y suenan los Beatles en tu boca.

Revoltosa es.
Resiliencia paso a paso.

Costumbres de ojalata que nos dejan a 3 pasos de llegar.
Pero llegamos.
A rastras.

Las ratas son cuando no estamos.
Y por eso caer es necesario para disparar.

Sujetarse fuerte a los asientos y aullar como forma de vida.

Todas lucharon por todos y alguno luchó por todas.
Y que pena salir
y recordar una nube roja
en las entrañas
de los horizonte
de los olvidados.

martes, 5 de mayo de 2015

De cero a mar.

Cuando decides empezar de cero
y te buscas en cada rincón.
Y no te encuentras
y el colapso se forma en tu cabeza,
y en tu piel
la tempestad.

Cuando el cero se vuelve mil
y todo eso.

Acabo de llegar,
y no pienso irme.

Y toda esa mierda.
Y todas esas ganas.
Y todo eso.

Bienvenido a mi universo.
Mis pasos te guían
en un camino que nadie sabe dónde coño acaba
-ni siquiera yo-
pero aquí estamos.

Algún final tendrá.
Pero no me preocupo en encontrarlo.

Ya llegará.
Que sepáis que yo no tengo prisa.

No pasa el tiempo en mis pies.
Ni en mis manos.
Mis ojos pestañean con tantas ganas y con tanta rapidez
que me duelen los ojos,
y caigo en eso llamado
océano
de
lágrimas.

Aprovecho.
Me echo a dormir en el agua.
Me siento agua.

Y ahora
no quiero volver.

Por cierto,
no me toquéis.

Soy la fragilidad escondida en una piedra.

viernes, 24 de abril de 2015

Él quería; yo solo.

Se me apaga la piel cuando las luces deciden encenderse
por eso de que yo soy más de noche y oscuridad.

Los pétalos caen al suelo,
uno a uno,
y golpean
llorosas las baldosas.
La marca del papel
me recuerda
que te echo de menos,
y que vuelas tan alto
que no puedo alcanzarte.

Estamos tan tontos
riéndonos de todo tanto
que nos olvidamos
de revolotear y remolonear
en una misma cama.


Tienes una foto preciosa
en la sonrisa
y una bonita bandera
en las espaldas.

No vi
nunca
algo tan hermoso
como tu risa
al caer la mañana,
colándose un rayo de luz
por entre las sábanas. 

Me quedé ciega.
Y no fue por el sol.

Él solo quería volar un rato,
yo recorrer el mundo a su lado. 

Él solo quería pasear y descansar,
yo quería correr y no parar. 
Y ser con él,
y lo último que conseguí 
se resumió en 
"nos veremos pronto,
dejando que el destino
nos encuentre
en el  mismo sitio,
a la misma hora".

Y sin los mismos besos.